Murió Horacio Usandizaga, primer intendente de Rosario desde 1983
Falleció a los 85 años una figura central de la UCR santafesina, con una extensa trayectoria política y un paso controvertido por la dirigencia deportiva.
El exintendente de Rosario y referente de la UCR, Horacio Daniel Usandizaga, murió este sábado a los 85 años de edad. De profesión abogado, fue el primer jefe comunal de esa ciudad tras la recuperación de la democracia, en 1983 y tuvo una extensa trayectoria –no exenta de polémicas– en la política santafesina y como dirigente dentro del fútbol profesional.
Nacido el 15 de junio de 1940 en J. B. Molina, en Santa Fe, Usandizaga se convirtió en una figura relevante del radicalismo durante el retorno democrático. El Vasco, como era apodado, inició su carrera en 1963, cuando con 23 años ocupó una banca como concejal.
A los 43 años asumió como intendente de Rosario, cargo para el que fue electo y ratificado cuatro años más tarde, aunque decidió renunciar tras la victoria presidencial de Carlos Menem, en 1989. Durante la campaña, en la que respaldó al radical Eduardo Angeloz, llegó a prometer que se marcharía de su cargo si ganaba el riojano, tal como terminó sucediendo.
Usandizaga asumió la intendencia en 1983 y fue reelecto en 1987. Su gobierno transcurrió en un contexto de alta conflictividad social, con aumento del desempleo, expansión de barrios marginales y un fuerte deterioro de las finanzas municipales. La persistente inflación, el endeudamiento del municipio y los desequilibrios fiscales generaron tensiones con los gremios de docentes y municipales.
El punto más crítico de su segundo mandato se produjo en mayo de 1989, en el marco de la crisis nacional que derivó en saqueos masivos en Rosario y otras ciudades del país. Tras el anuncio del entonces presidente Raúl Alfonsín sobre un plan económico de emergencia, se desataron disturbios en supermercados y comercios, lo que motivó la declaración del estado de sitio y la militarización de la ciudad.
En ese contexto, se suspendieron las clases, se cerraron los bancos y se interrumpió el transporte público. Aunque la violencia se dirigió mayormente contra comercios, hubo heridos y enfrentamientos con fuerzas de seguridad.
Usandizaga dejó la intendencia ese mismo año e impulsó una reforma electoral que derivó en la Ley de lemas. Esa herramienta electoral terminó siendo funcional al peronismo, que logró sostener la gobernación de Santa Fe cuatro períodos más, aun cuando en tres oportunidades sus candidatos no fueron los más votados.
El propio Usandizaga sucumbió ante ese sistema en dos oportunidades, 1991 y 1995, más allá de ser individualmente el más votado.
Tras su paso por el Ejecutivo municipal, Usandizaga fue candidato a gobernador de Santa Fe en 1991, 1995 y 1999. Siempre fue derrotado por los postulantes del Partido Justicialista Carlos Reutemann y Jorge Obeid.
En 1993 fue elegido diputado provincial y, dos años más tarde, senador nacional por la Unión Cívica Radical, cargo que ocupó hasta 2001.
En 2007 Usandizaga regresó a la escena pública como presidente del Club Atlético Rosario Central, al imponerse en las elecciones con la agrupación Mística Canalla. Su gestión estuvo marcada por una profunda crisis institucional, económica y deportiva, y fue duramente cuestionada por socios e hinchas.
Durante su mandato, el club atravesó conflictos con la barra brava, problemas financieros y un fuerte deterioro futbolístico. En 2008 protagonizó un discurso público polémico contra el plantel profesional, por el que luego pidió disculpas. Ese mismo período incluyó la compra del predio de Arroyo Seco, una de las decisiones más relevantes de su gestión.
En mayo de 2010, Rosario Central descendió a la Primera B Nacional tras perder la promoción ante All Boys. Al día siguiente, Usandizaga renunció a la presidencia del club desde el exterior, dejando una pesada herencia económica y una institución en crisis.
Homenajes en Rosario y despedidas políticas
El intendente de Rosario, Pablo Javkin, dispuso tres días de duelo en homenaje a la figura de Usandizaga. La medida dispone que las banderas de los edificios públicos municipales y del mástil mayor del Monumento Nacional a la Bandera queden durante ese período a media asta.
El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, lo definió como un dirigente “con carácter”, “un rosarino enamorado de la ciudad, y un referente político y social que marcó una época”.
“El Vasco puso la intendencia en el lugar más alto. Laburante incansable, impuso rigor y transparencia que nos guió a todos. Con él se nos va una generación que recuperó la democracia y cambió la ciudad para siempre”, lo despidió el jefe comunal de la ciudad.
El jefe del radicalismo provincial, el senador Felipe Michlig, lamentó el fallecimiento del exintendente, al que marcó como “un referente histórico de la Unión Cívica Radical” que ha dejado “una huella imborrable” a través de su larga trayectoria política.
La diputada Gisela Scaglia consideró que Usandizaga dejó “una huella en la vida institucional” de Rosario.
Desde 2011 Usandizaga se había retirado completamente de la vida política y social. Con su muerte, se cierra la historia de una de las figuras más influyentes y controvertidas del radicalismo rosarino en la etapa democrática.